Hola de nuevo.
Durante este tiempo no he tenido ni tiempo ni ganas de publicar en el blog. Además de que no me ha pasado nada interesante (mentira).
Y ahora la historia:
A mediodía mi padre ha destapado el jamón que nos trajeron. Mi madre ha venido a mi habitación y me ha dado el cordón del jamón preguntandome si lo iba a usar o no y diciendo que me lo regalaba. Yo lo he cogido y me lo he colgado al cuello a modo de collar. Pretendía de forma sarcástica decir que no servía para nada.
Ella ha creído que me lo quedaba y se ha ido. A los pocos segundos lo he tirado a la basura de la barra.
Hace un rato he salido al bar a por una cosa (que por cierto no he podido coger al final). Mi hermana estaba al teléfono. Vacío un cenicero en la basura y veo allí el cordón del jamón. Se me ocurre cogerlo y explicarle a mi hermana la parida que había hecho colgandomelo al cuello. Lo cojo y tenía una colilla pegada. Pienso que si sacudo el cordón, se despegará y no tendré que tocarla.
El cordon tiene un nudo en sus extremidades que lo une. La colilla estaba cerca del extremo inferior. Sacudo el cordón hacia delante, cogiendolo por donde dobla, de forma que el nudo (al pesar) mueva el cordón más rápido al bajarlo y la colilla se despegue con más facilidad.
Resultado: el nudo me pega en el huevo derecho. Noto como un frío intenso recorre mis huesos teniendo como epicentro el cojón.
¿Qué puedo hacer? Mi hermana lo ha visto todo y no para de reir mientras lo cuenta por teléfono. Yo solo me rio de dolor. Rio y rio. Acequia y acequia.
Moralejas:
1.- Coge las colillas con la mano.
2.- No vacíes ceniceros si no rebosan.
3.- NUNCA tires un regalo a la basura.
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