viernes, 3 de septiembre de 2010

El pedante de mierda vuelve a la carga.

Hace escasos minutos, entra de nuevo el señor cuyas iniciales son "E.R.A." en el bar. Pregunta si los tercios (de cerveza) están frescos. Afirmo con la cabeza y le digo que sí que hay tercios fresquitos. Él insiste preguntando: "¿De verdad que lo están?".

Instintos homicidas me pasan por la cabeza, pero me reprimo y contesto que no, que no hay siquiera tercios en la cámara. El tipo se sonríe y me pide que meta unos cuantos en el congelador. Yo me niego por completo.

Resulta, que siempre soy yo quien se lleva las culpas de que las cosas estallen en el congelador. Es por eso que paso completamente de meter nada allí, aunque lo pidiera el rey Juan Carlos I. Mi padre (dueño del bar) lo sabe.

El mongolio de E.R.A., vuelve a decirme que ponga unos cuantos en el congelador, haciendo lo mismo de siempre: 
"eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee... *coge aire*, eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee... pon tres o cuatro en el congelador". Me vuelvo a negar y él me contesta: "Pues ya no quiero nada, no me pongas nada que no me lo voy a beber". Se me queda una cara de desconcierto, pues yo no había dicho nada del otro mundo.

Tras esto entra un cliente habitual. Pide un agua con gas y me dice que se la ponga más fresca de lo que se la puse ayer. CORRECTO, ya que ayer vino cuando pasaba apenas media hora de haberlas puesto en la cámara. Bromeo con él diciendole que eso es imposible porque hoy ni siquiera las había puesto en la cámara y el señor E.R.A. hace: 
"eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee... *coge aire*, eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee... en vez de estar perdiendo tiempo con estas tonterías, podrías haber puesto lo que te he pedido y ya estaría a medio refrescar.

Una rabia incontrolable invade mi cuerpo. Siento la necesidad de avalanzarme contra él y cortarle la lengua, sacarle los ojos y contratar unos 14 extranjeros para que se lo follen brutalmente. Pero de nuevo, me reprimo.

Viene un nuevo cliente (al que le quise bromear ocn lo del medio agujero) y me pide un tercio. Le pongo el tercio de la parte superior de la cámara. E.R.A. se avalanza sobre él y coge con ímpetu el tercio que acabo de servir a otro cliente. Lo soba y argumenta: "vale, ponmelo así de fresco, ¿no me habías dicho que no habían frescos?

Una imagen de sesos, intestinos y sangre a montones pasa por mi mente... ¡¡ME REPRIMO MÁS!!

Y beno, qué les voy a contar... el señor E.R.A. es el mismo que discutía sobre los medios agujeros. Estoy segurísimo de que protagonizará más de estas historias porque él es, realmente, el personaje al que más odio tengo de los que entran al bar. Pero no es el único.

Gracias a todos por leerme.
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